✎ 13 agosto 2023 - Pedro Carvalho

El 13 de agosto de 1973, el vuelo 118 de la aerolínea Aviaco, un SE 210 Caravelle con 85 personas a bordo se estrelló en Montrove, Oleiros, durante la aproximación, por un fallo humano en una maniobra con niebla. Nadie sobrevivió.

Con 85 fallecidos, la del vuelo 118 es de una de las mayores catástrofes aéreas ocurridas en España y de la que hoy se cumplen 50 años. Muchas gracias a Rubén Santamarta, de La Voz de Galicia y a María García Arenales de Infobae por contar conmigo para tratar de arrojar un poco de luz sobre las causas latentes que provocaron esta tragedia.

Pedro Carvalho: «El piloto forzó la situación al límite, pero estos accidentes no suceden por una sola causa»

«Fue un error humano, los pilotos forzaron la situación al límite, pero los accidentes aéreos no ocurren por una sola causa», explica Pedro Carvalho, uno de los mayores expertos en desastres de este tipo, autor de ¡Preparados para el impacto! y Algo espantoso está a punto de ocurrir, obras en las que analiza medio centenar de incidentes aéreos ocurridos en los últimos cincuenta años. Los mismos que cumple ahora este siniestro de Montrove, el más grave en la historia de Galicia.

¿Y qué otras causas pudo haber? «Hay que ponerse primero en el contexto del año en el que sucedió, 1973, entre esos años e inicios de los ochenta hubo varios accidentes seguidos en España, y los sistemas de seguridad no eran los que hay ahora».

Restos del Caravelle de Aviaco siniestrado en Montrove. Foto: Xosé Castro

Carvalho recuerda, por ejemplo, que las cartas de navegación que se disponían entonces eran más rudimentarias, y en ellas no figuraban elementos que podían ser determinantes para el piloto. «Esa poca calidad en las cartas hizo que, en este caso, no se supiera que había un bosque de eucaliptos ahí», apunta. Esas carencias en las cartas provocaron, por ejemplo, que años después, en 1985, un vuelo de pasajeros entre Madrid y Bilbao chocara contra una antena de televisión instalada en el monte Oiz y que no figuraba en los mapas. Tampoco hubo supervivientes; murieron las 148 personas que viajaban a bordo.

«Es fácil echar la culpa al piloto, que está fallecido, pero siempre hay más cosas», insiste este experto. En el caso del siniestro en Galicia, se añade una circunstancia sin aclarar aún hoy: por qué sigue sin desvelarse en su totalidad el informe oficial. «Es algo irritante, que ha pasado en otros casos, y que no nos permite conocer, por ejemplo, qué medidas se planteaban para evitar que este tipo de siniestros volvieran a pasar, que es un elemento que se incorpora en esos documentos». En el 2014 sí se dio a conocer una parte del informe. «Ahora hay una transparencia total, y todos los informes de accidentes son públicos, pero en aquella época solo se emitían notas parciales, por ejemplo para dárselos a los periodistas. Y una verdad a medias —dice Carvalho— es peor que una mentira». Conviene de nuevo no perder de vista el contexto: 1973, en una España tensionada en los últimos años del franquismo. «No sé si eso pudo afectar en la información pública, lo cierto es que en este caso no había víctimas extranjeras, como pasó en Los Rodeos [583 fallecidos en 1977, casi todos extranjeros], un accidente que sí impactó en la imagen de España en el exterior».

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